viernes, 4 de mayo de 2012

Diecisiete años después de la muerte de David Fojo

El propietario y director de La Voz de Ortigueira entre las máquinas en su imprenta
Estos días, los periodistas protagonizamos la noticia. El día mundial de la libertad de prensa, el mal momento por el que atraviesa el sector, la sangría del desempleo y el Premio Couso, que se entregará  la semana que viene, fueron  y son los motivos. Aprovechando el contexto y como quiera que su fallecimiento sucedió el 2 de mayo de 1995, hoy recordaré a David Fojo Salgueiro (1918-1995). Desgraciadamente, ya quedaron por el camino unos cuantos compañeros, a los que pienso recuperar en lo sucesivo, lo mismo que hoy hago con este distinguido colega. Era director y propietario de La Voz de Ortigueira, y encarnaba un periodismo sagaz,  de fino olfato, rico en matices. Desde su observatorio ortegano controlaba todos los movimientos de los muñidores de la política y aunque no disimulaba sus afinidades con AP, luego PP, no dejaba por ello de aplicar su ojo crítico, actitud obligada de cualquier profesional que se precie. Desde luego, no comulgaba con ruedas de molino, lo que le permitía mantener en activo su capacidad de objetivar las cosas   y, por encima de todo, tutelaba siempre el buen nombre de su amada y señorial villa. En su actitud vital, era un gran romántico y tal vez la opción tomada para morir así lo refleja. Al parecer, los negocios particulares no le iban bien y no fue capaz de superar tal "deshonor", optando por privarse de la vida disparándose un tiro. David Fojo fue homenajeado en vida, incluso por aquellos que no coincidían con sus postulados ideológicos, diferencias que sus adversarios  solían salvar porque intuían o sabían que el director de “La Berza” como entrañablemente se apellidaba a La Voz de Ortigueira,  no hacía ejercicio de militancia ciega y con relativa frecuencia acostumbraba a llamar al pan, pan y al vino, vino. Fojo fue un entusiasta socio cofundador del Club de Prensa de Ferrol. En algunas asambleas figuró en la mesa por razones de edad y en todo momento fue activo participante en diversas iniciativas promovidas por la entidad, sobre todo en las lúdico-festivas. Quienes le han/hemos conocido guardamos de él un entrañable recuerdo como hombre culto,  gran conversador y distinguida talla humana. Han transcurrido ya 17 años.